i. Para Strauss, la comunidad primitiva escribió los Evangelios y en ellos aparecen básicamente sus ideas religiosas. Los primeros discípulos, primero de forma oral y después por escrito, predicaron su fe, que los evangelistas trasladaron al Nuevo Testamento.
ii. Por tanto, en los Evangelios, junto con un mínimo fondo histórico, lo que aparecen son las formulaciones de la fe cristiana; y, por ello, todo lo que no se puede explicar naturalmente es un «mito», creado por la primitiva comunidad cristiana.
iii. Para que se haya producido la creación del mito de Jesús es necesario que haya al menos transcurrido un siglo desde la desaparición de los testigos presenciales de su vida y, por tanto, concluye que los Evangelios son relatos escritos en el siglo n.
iv. Según Strauss son míticas y no históricas:
v. Al final de su vida, en «La vieja y la nuevafe» (1872), para Strauss la fe cristiana es simplemente el humanismo naturalista, y Dios se confunde con el Universo[5].
i. Para Renan el cristianismo no es más que la forma más depurada de la religión natural. No reconoce como históricos los elementos divinos y sobrenaturales de las narraciones evangélicas: aún aceptando la realidad histórica de los Evangelios y valorando positivamente la figura humana de Jesús, niega su resurrección, su divinidad y los milagros.
ii. Para Renan, la fe cristiana es la «obra maestra del judaísmo».
iii. Cristo es el mayor profeta de la historia. Era un hombre divinizado por la admiración de sus discípulos. Llevado de su sensibilidad religiosa, predicó la Buena Nueva de la liberación de los espíritus en torno a la idea de Dios-Padre. Para ello había que desprenderse del egoísmo, la sensualidad y la ambición humana, centrando toda la atención en la vida eterna después de la muerte. Más tarde, Jesús, meditando las profecías mesiánicas y bajo la influencia del Bautista, llegó a creerse el Mesías esperado en Israel
i. En 1892 apareció un libro de J. Weiss: Die Predigt Jesu vom Reiche Gottes. J. Weiss, contrariamente a su suegro A. Ritschl y en general a los protestantes liberales, sostiene que Jesús no se contentó con predicar al reino invisible de Dios en las almas, sino que tomó de los escritos proféticos y apocalípticos la idea de una intervención súbita de Dios en la historia.
ii. Según él, Jesús no se creía todavía el Mesías; su fe mesiánica estaba orientada hacia el futuro; esperaba la venida inminente del reino de Dios, no bajo la forma de una evolución progresiva e interior, sino como un fenómeno repentino y dramático que alcanzaría al mundo entero, trastornando el orden cósmico y dando lugar a un mundo nuevo.
iii. En un principio Jesús esperaba que esta venida tendría lugar antes de su muerte; y así se explica la misión precipitada de los doce (Mat 10, 5ss).
iv. Posteriormente, las decepciones y oposiciones le obligaron a pensar que la pasión del Hijo del hombre tendría lugar antes de la irrupción del Reino. No obstante, seguía creyendo que éste debía aparecer en el transcurso de su generación.
v. Muchos preceptos de la moral evangélica, inaplicables en una sociedad que perdura, están destinados únicamente al ínterin breve que separa la existencia terrestre de Jesús de la venida del Reino[9]
i. Según Kähler sólo podemos acceder al Cristo bíblico, que es el único que tiene un valor permanente, pues sólo el Cristo de los evangelios evoca en nosotros una sensación de realidad. La propuesta de Kähler no fue escuchada en su tiempo, pero la semilla sembrada por él daría fruto años más tarde, cuando R. Bultmann retomó, desde otra perspectiva, su intuición fundamental[10]
i. El quería quitar las influencias helenistas en la iglesia para entender el cristianismo primitivo.
ii. Finalmente Harnack llegó a la conclusión que las enseñanzas de Cristo eran: el reino de Dios, Dios como el Padre y el valor infinito del alma del ser humano, la justicia que viene de Dios y el mandamiento de amor.
iii. Es el más importante representante de la escuela liberal, enseña que hay que distinguir dos figuras de Jesús en los Evangelios: el Evangelio primitivo que habla de Jesús de Nazaret y el evangelio posterior que trata de Cristo Salvador, de la Resurrección. El evangelio original sólo sería un simple catecismo que trata de Dios como Padre, de la providencia divina, de la fraternidad, etc. El evangelio posterior propio de la fe de la primitiva comunidad anónima, «diviniza» a Jesús al atribuirle las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. En consecuencia, Jesús de Nazaret no es fundador de la Iglesia, sino la «ocasión» de que naciera un movimiento espiritualista, que más tarde evolucionó y se constituyó como sociedad jurídica o Iglesia[12]
i. El rechazaba el valor de usar Marcos como la base histórica de la vida de Jesús. El dijo que cuando encontramos en Marcos una prohibición de Jesús de hablar acerca de quién era, como en 1:34, 44, esta prohibición fue puesto por la iglesia.
ii. El propósito de Wrede era explicar la razón que Cristo no hablaba mucho acerca de si mismo como Mesías.
iii. Como los cristianos primitivos no podían explicarse la poca proyección práctica -sobre todo en los primeros pasos de la vida pública de Jesús- de la conciencia mesiánica del Nazareno, pensaron que la solución radicaba en la positiva voluntad de Jesús de mantener oculta esta faceta crucial de su personalidad. Jesús mismo pretendió, pues, -opina Wrede- que nadie se enterara de que él era el mesías.
iv. El hallazgo de esta explicación por parte de la comunidad de seguidores de Jesús, y en concreto de Marcos– supone una noción que es inverosímil: ¿cómo puede ser un plan divino que Dios envíe al mundo a su Hijo, encarnado en Jesús, para que nadie se entere de lo esencial de su persona, a saber que él es el verdadero mesías? Sin embargo, su difusión se vio favorecida por contraste con la tradición anterior a Marcos, que presentaba a Jesús sobre todo como maestro y taumaturgo.
v. La fuertes ideas mesiánicas –poco tenían que ver con Jesús- de la comunidad primitiva, obligaron al evangelista a crear un lazo de unión entre ambas perspectivas de Jesús (a saber, un Jesús maestro de sabiduría / un Jesús mesías ante todo).
vi. Pero tal conexión era ideológica y no correspondía a la situación histórica, ya que Jesús nunca se creyó a sí mismo mesías (esta última faceta de su teoría es hoy desechada). El secreto mesiánico, por tanto, fue una tradición creada por la primitiva comunidad cristiana y retomada por Marcos, que compuso su evangelio no como un historiador objetivo, sino como un teólogo que escribe desde el punto de vista de la fe[15].
i. Este fue la guía al debate sobre el Jesús histórico, en la cual Schweitzer mostró que la presentación de Jesús por los teólogos reflejaba el liberalismo o racionalismo de ellos mismos. Schweitzer creía que él tenía la clave para entender al Jesús histórico, es decir, que Jesús dedicada su vida al reino de Dios venidero. Y que Jesús estaba anticipando la llegada del reino de Dios con poder y gloria en la tierra, y cuando esto no ocurrió, él dio su vida en rescate para que venga el reino
ii. Demostraba que los "científicos" del siglo XIX habían proyectado sobre Jesús sus presupuestos culturales, sociales y religiosos, ignorando el carácter apocalíptico y anti-cultural de su mensaje. Por eso, muchos exegetas profesionales[17], en toda la primera mitad del siglo XX, renunciaron a escribir la historia de Jesús: pensaban que sólo se podía hablar del Cristo de la fe, recreado cristianos[18]
[1] Adaptación del articulo de David E. C. Ford Profesor del Nuevo Testamento, Seminario Evangélico de Lima
[2] Es considerado generalmente el padre de la hermenéutica moderna, en el sentido de que con él comienza una nueva reflexión sobre la hermenéutica con el fin de constituirla en ciencia autónoma, es decir, estableciendo las condiciones a priori necesarias de su posibilidad; una ciencia, por tanto, que, en conformidad con las nociones elaboradas por el Iluminismo, tuviera un sentido de globalidad, pudiendo abarcar cualquier fenómeno humano. En Schleiermacher, sin embargo, los esfuerzos por construir esa ciencia general de la interpretación miraban todavía de forma prevalente al estudio de la Sagrada Escritura. Pero a partir de entonces, la hermenéutica, que antes de él era solo una parte de la introducción al estudio de la Escritura, se presentará como un problema filosófico general
[3] Profesor del seminario de Tubinga, en su obra la «Vida de Jesús enjuiciada críticamente», del año 1837, muestra la figura de Cristo como un personaje místico-mítico sin consistencia histórica, de la que llega incluso a negar su existencia real
[4] Jesús mitizado por la comunidad primitiva
[5] http://perso.wanadoo.es/enriquecases/teologia_fundamental/02.htm
[6] K. Lachmann creó una nueva mentalidad, pues dejando de lado el textus receptus, probó a reconstruir el texto bíblico original basándose en los más antiguos códices, como el B y el A, y sirviéndose de la Vulgata (Berlín, 1831; 1842-1850) (Esta edición crítica es considerada de importancia para la crítica textual. Después de su muerte (1874), su discípulo C.R. Gregory, escribió los Prolegomena a esta edición, como tercer volumen, (Leipzig 1894), un compendio de crítica textual). Sus criterios fueron seguidos por el eminente crítico del siglo XIX, C. von Tischendorf, quien, en la 24ª edición de su Nuevo Testamento, llamada editio octava critica mayor (2 voll., Leipzig 1869-1872), utilizó como texto base el Códice S, descubierto por él mismo poco tiempo antes31
[7] Francés, lingüista y orientalista, de formación positivo- racionalista, publicó en 1863 su «Vida de Jesús», a la que siguieron «Los orígenes del cristianismo», «Los Apóstoles» y «San Pablo»
[8] Jesús romántico frente al Dogma
[9] http://www.mercaba.org/Mundi/2/escatologismo.htm
[10] http://www.mercaba.org/FICHAS/upsa/tema_01_1.htm
[11] El católico modernista, A Loisey, viviendo en el tiempo de Harnack, comentó: “El Cristo que Harnack ve por medio de 19 siglos de oscuridad católica es solamente la reflexión de una cara liberal y protestante”.
[12] http://perso.wanadoo.es/enriquecases/teologia_fundamental/02.htm
[13] mesianismo poco mesiánico
[14] Su obra: “El secreto mesiánico en los evangelios. Una aportación a la comprensión del Evangelio de Marcos
[15] http://www.tendencias21.net/crist/El-mesianismo-de-Jesus-Resultado-final-2-27-61_a283.html
[16] (Kaysersberg, Alsacia, Alemania, 1875 - Lambaréné Moyen-Ogooué Gabón, 4 de septiembre de 1965) fue un médico, filósofo, teólogo, y músico, Premio Nobel de la Paz en 1952.
[17] sobre todo protestantes, como R. Bultmann
[18] "Prólogo" a Historia de la Tradición Sinóptica, Sígueme, Salamanca 2000, 10-54. Manteniendo una actitud pre-crítica, muchos autores católicos (como Lagrange, Fillion o Ricciotti) siguieron escribiendo hermosas Vidas de Jesús, publicadas en Edibesa, Madrid, 1999-2000